¿Quién tiene la obligación de informar al paciente?

En un proceso clínico, la información al paciente es uno de los derechos más trascendentes que suele vulnerarse, o al menos, que no es suficientemente valorado.

INFORMACIÓN AL PACIENTE

La información, como derecho del paciente, constituye una herramienta imprescindible para que éste pueda ejercer su autonomía para tomar decisiones sobre su salud. Se trata de un elemento fundamental para paliar la situación de desigualdad que se plantea en toda relación clínica entre médico y paciente.

La regulación legal de la información sanitaria constituye un derecho del usuario. Este derecho fue recogido en la normativa española de forma rotunda desde la Ley 41/2002, básica reguladora de la autonomía del paciente (LAP). Y ello sucedió como consecuencia de los acuerdos extraídos del Convenio de Oviedo de 1997.

Básicamente, los requisitos que deben cumplirse en el proceso de información asistencial son tres:

a) Veracidad. La información debe ser verdadera.

b) Claridad. Debe comunicarse de forma adecuada al nivel de comprensión del paciente.

c) Relevancia. Toda la información que ayude a tomar decisiones de acuerdo a la voluntad del paciente.

PERO, ¿QUIÉN TIENE LA OBLIGACIÓN DE INFORMAR?

El deber de información recae sobre «el médico responsable del paciente». Es él quien debe garantizar que se cumpla este derecho.

Dice la ley que esto es así, sin perjuicio de que el resto de profesionales que le atienda, le apliquen una técnica o un procedimiento concreto durante todo el proceso asistencial, también tengan la obligación de informarle de aquello que les compete (art. 4.3 LAP).

En todo este proceso es muy importante la existencia de la figura del «médico responsable del paciente», que deberá asegurarse que éste ha recibido toda la información necesaria a lo largo del proceso asistencial y, en su defecto, ofrecerla él mismo.

La ley prevé la existencia de esta figura de «médico responsable del paciente» a través de la Ley de Autonomía del Paciente (LAP) y lo define como «el profesional (debemos entender que: «profesional médico») que tiene a su cargo coordinar la información y la asistencia sanitaria (…) con el carácter de interlocutor principal del mismo«.

ENTONCES, ES FÁCIL CUMPLIR CON ESTE DERECHO DEL PACIENTE

Pues está claro que no lo es tanto. Aunque la ley establece y define muy claramente los roles que todo profesional sanitario debe asumir respecto al derecho del paciente a estar informado, en la práctica conseguirlo es mucho más complejo.

Existen varias y diferentes situaciones que complican este proceso, las más importantes:

· La poca concienciación del profesional médico de su obligación de informar.

· La penetración en las rutinas médicas de lo que se ha dado en llamar la medicina defensiva, en la que en este caso, se le da mucha más importancia a la firma del paciente estampada en un consentimiento que a la información ofrecida.

· La mala o inadecuada gestión que se realiza desde quienes tienen la obligación de informar y formar a los profesionales en estos aspectos.

· La nefasta coordinación entre niveles asistenciales (Atención Primaria-Hospitales), de la que hay que responsabilizar a los gestores sanitarios.

En definitiva, la información que obtiene el paciente de su proceso asistencial es poca, inadecuada y poco útil para que éste pueda, llegado el caso, tomar alguna decisión sobre las acciones a tomar sobre su enfermedad.

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