¿Puede el médico negarse a ceder a los padres información clínica de su hijo?

¿Pueden los padres solicitar acceso a la información clínica de sus hijos menores? ¿Puede el médico negarse a ceder a los padres información sanitaria de sus hijos menores? ¿Pueden los hijos negar el acceso de su información sanitaria a los padres? ¿Debe el médico convertirse en un especialista en bioética para tomar una decisión a este respecto?

PRIMERO: LOS CONCEPTOS

Antes de entrar a valorar los derechos en conflicto es importante definir jurídicamente los conceptos con los que vamos a trabajar, y que son éstos:

DATO SOBRE LA SALUD: Desde la entrada en vigor del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) se ha adoptado un criterio amplio a la hora de considerar un dato como de salud. Se trata de los datos personales relativos a la salud física o mental, que revelen información sobre su estado de salud. Cualquier número, símbolo o dato asignado a una persona física que la identifique de manera unívoca a efectos sanitarios se considera DATO sanitario.

También se les da esta consideración a las informaciones obtenidas de pruebas o exámenes de una parte del cuerpo o una sustancia corporal. Y por supuesto, a informaciones relativas a enfermedades, discapacidades, riesgos de padecer enfermedades, el historial médico, tratamientos clínicos o el estado fisiológico.Además, estos datos se consideran de salud con independencia de donde provengan. Ya sea tanto de origen médico como de cualquier otro profesional sanitario, un hospital, un dispositivo médico, o una prueba diagnóstica in vitro (Considerando 35 del RGPD).

ACCESO A LA INFORMACIÓN CLÍNICA: Los pacientes tienen derecho a conocer toda la información disponible sobre su salud. Por supuesto que también tienen derecho a que se respete su voluntad de no ser informada. La información clínica se comunicará al paciente de forma comprensible y adecuada a sus necesidades.

TITULAR DEL DERECHO A LA INFORMACIÓN ASISTENCIAL: El titular del derecho a la información es el paciente. El paciente será informado, incluso en caso de incapacidad, de modo adecuado a sus posibilidades de comprensión. Por otra parte, dice la ley que cuando el paciente, según el criterio del médico, carezca de capacidad para entender la información, ésta se pondrá en conocimiento de las personas vinculadas a él por razones familiares o de hecho.

CESIÓN DE DATOS: Debe ser considerado “cesión de información” todo tratamiento de datos que supone su revelación a una persona distinta del interesado. Queda prohibido, salvo circunstancias excepcionales (que medie consentimiento o para proteger el interés público), la cesión de terceros de los datos relativos a la salud.

Y por último, un detalle que hay que tener en cuenta cuando se trata del tratamiento de datos de un menor de edad que es:

PATRIA POTESTAD Y REPRESENTACIÓN DE LOS PADRES: Los hijos no emancipados están bajo la potestad de los padres. Esta potestad comprende el deber de los padres por velar por sus hijos. Por otra parte, los padres que ostenten la patria potestad tienen la representación legal de sus hijos menores no emancipados, excepto en los casos en los que el hijo demuestre madurez suficiente.

DERECHOS EN CONFLICTO

En primer lugar, es muy frecuente que cuando se abordan las circunstancias que rodean la cesión de información sanitaria de menores se confundan dos derechos que son fundamentales y complementarios:  el derecho de acceso del menor a su propia información sanitaria , y la  capacidad del menor para prestar consentimiento  a cualquier acto relacionado con su salud (incluido la propia cesión de información).

Por otra parte, hay que añadir aquí otro tercer elemento que también suele generar confusión, que es la hipotético  derecho de oposición que puede presentar el menor al acceso por terceros  (en este caso por sus padres) a su información clínica.

Y para complicar un poco más, es necesario valorar el  derecho de los padres a velar por el bienestar de sus hijos  (y ahí se incluye también lo relacionado con su salud).

Con toda esta relación de conceptos y de derechos,  cuando se plantea la pregunta que titula el post, no es extraño confundir los criterios a aplicar para elegir la opción correcta. Tal y como (a mi juicio) le ha sucedido a este artículo de divulgación de la revista Redacción Médica y que ha inspirado la presente entrada.

DERECHO DE ACCESO DEL MENOR A SU INFORMACIÓN SANITARIA

El menor tiene pleno derecho de acceso a su documentación clínica. Al fin y al cabo, el titular de ese información es él. La cuestión es si también tienen derecho de acceso los padres de forma simultánea.

Para dar respuesta a esta cuestión hay que consultar el Código Civil. En él se dispone que “ los hijos no emancipados están bajo la potestad del padre y de la madre ”. Y añade que “la patria potestad se ejercerá siempre en beneficio de los hijos y comprende los siguientes deberes y facultades (…)  Velar por ellos , tenerlos en su compañía, alimentarlos, educarlos y procurarles una formación integral.”

Por lo tanto, el Código Civil habilita a los padres a poder acceder a la información sobre la salud de los hijos que se encuentran bajo su patria potestad, ya que disponer de la información sanitaria de los hijos es fundamental para poder velar adecuadamente por su salud.

CONSENTIMIENTO DEL MENOR A SOMETERSE A UN ACTO CLÍNICO

Dice la ley (art. 9.3 de la Ley de Autonomía del Paciente) que se otorgará consentimiento por representación cuando el paciente menor de edad no sea capaz intelectual ni emocionalmente de comprender el alcance de la intervención. En este caso, el consentimiento lo dará el representante legal del menor, después de haber escuchado su opinión.

Cuando se trate de menores emancipados o con dieciséis años cumplidos, no cabe prestar el consentimiento por representación. Sin embargo, en caso de  actuación de grave riesgo  según el criterio del facultativo,  el consentimiento lo prestará el representante legal del menor, una vez oída y tenida en cuenta la opinión del mismo. .

En consecuencia, tratándose de menores no emancipados el consentimiento será prestado por los titulares de la patria potestad o representantes legales.

DERECHO DE OPOSICIÓN DEL MENOR A LA CESIÓN DE SU INFORMACIÓN A SUS PADRES

En tanto el hijo menor no se encuentre emancipado es necesario respetar las obligaciones que establece el Código Civil. “ El tutor está obligado a velar por el tutelado ” (art. 269 del CC).

Por lo tanto, el menor no emancipado  no puede oponerse al acceso de sus padres a la información clínica .

Según la Agencia Española de Protección de Datos, cabría considerar que el menor de edad podría ejercer el derecho de acceso a su propia información clínica a partir de los catorce años, si bien este ejercicio no puede entenderse como limitación al derecho de los titulares de la patria potestad del menor no emancipado a acceder a la historia clínica de su hijo. 

 

DERECHO DE LOS PADRES A VELAR POR LA ADECUADA SALUD DE SUS HIJOS

Queda claro la existencia de este derecho y el Código Civil lo expresa con claridad. Para cumplir con este derecho (que también es una obligación), es necesario que los padres dispongan de toda la información necesaria. Por supuesto también la referida a los procesos sanitarios de sus hijos.

Además, esta obligación incluye la de respetar los derechos del menor a disponer también de su información, a acceder a ella y a tomar decisiones (en la medida en que sus condiciones de madurez lo permitan).

La Ley de Autonomía del  Paciente insta a que  el menor tenga conocimiento del acto médico respecto del que sus padres prestan el consentimiento . Esa información tendría que ofrecérsele adecuando el mensaje (y el contenido del mismo) a su nivel de comprensión y a su grado de madurez.

ENTONCES, ¿SE PUEDE NEGAR EL MÉDICO A DAR INFORMACIÓN A LOS PADRES DE UN MENOR?

Si ese menor no está emancipado, el médico está obligado a dar la información necesaria a sus padres o tutores legales. Es decir, los padres en tanto dispongan de la patria potestad, tienen derecho al acceso a la información clínica de sus hijos, a tomar decisiones y consentir tanto respecto a tratamientos o intervenciones clínicas, como a tratamiento de datos sanitarios.

A esta afirmación cabe añadir las siguientes aclaraciones:

  1. Los menores  pueden acceder por sí solos  a su información sin el beneplácito de sus padres,  a partir de los 14 años . Existe una presunción legal de que el menor cuenta con condiciones suficientes de madurez a esa edad.
  2. Los menores tendrán  conocimiento del acto médico respecto del que sus padres prestan consentimiento  cuando se considere que disponen de un grado suficiente de entendimiento (independientemente de su edad). Para hacerles comprensible las características de ese acto médico habrá que adecuar el mensaje.
  3. El consentimiento del menor a cualquier intervención clínica o tratamiento de datos sanitarios, cuando se interprete que tiene un grado suficiente de madurez, tendrá que ser  simultáneo (no excluyente)  al que presten los padres.
  4. El menor de edad no emancipado  no podrá oponerse ni limitar al acceso a su información clínica que soliciten sus padres 

Por último, dos comentarios para meditar:

a) La hipersensibilización con todo lo relacionado con la protección de datos (provocado por la entrada en vigor del Reglamento europeo) provoca una interpretación restrictiva de los profesionales (sobre todo sanitarios) al tratamiento y cesión de datos. Interpretación conservadora que nos hace olvidar la aplicación de un criterio imprescindible en todos los casos: el sentido común.

b) Es necesario recordar que tan incumplimiento de la legislación (y por lo tanto susceptible de ser sancionado) es la cesión incontrolada o indebida de información, como negar el acceso a esa información a quienes tienen legitimidad para ello.

 

 

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